Primer Sermón P. Emiliano

amenseÁmense los unos a los Otros

Extracto de mi primer sermón dado en Rapide Danseur  después de mi ordenación, y transcrito a mano por mama. Esta página fue encontrada por Irene entre los papeles de mama y conservada por mí, Emiliano.
"Un día los primeros cristianos celebraban una gran fiesta e invitaron al apóstol San Juan a que les dirigiera la palabra. Este anciano, que había conocido a Cristo, era el más amado por los cristianos de esa época. Como un abuelo honorable, amaba tiernamente a sus fieles y les manifestaba mucha ternura.

Solo le reprochaban una cosa: se quejaban de que empezaba a chochear ya que repetía siempre la misma cosa en sus sermones: siempre les repetía a los cristianos que se amaran los unos a los otros. Y en ocasión de esta gran fiesta, los cristianos le invitaron a dirigirles la palabra con la esperanza de que este discípulo del Sagrado Corazón pudiera hablarles del Maestro, revelándoles nuevos secretos de la vida de Jesús, el Hijo de Dios. Entonces, el santo anciano se acercaba dulcemente y repetía lo que el había predicado toda su vida: "Hijitos míos, ámense los unos los otros".

Como era, mis hermanos, que este apóstol que había tenido la suerte de escuchar todos los sermones de nuestro Señor y que había aprendido todos los secretos de Su Corazón, como era que este gran evangelista, que había escrito unas páginas tan elocuentes en su Evangelio, no encontraba más que una cosa para predicar: "Hijitos míos, ámense los unos a los otros"? La respuesta está contenida en el Evangelio de esta mañana, mis hermanos, y es muy clara. Observen a este doctor de la Ley que quiere hacerse el sabio y le hace a Jesucristo esta pregunta: "Maestro, ^cual es el mandamiento más grande?", "Ama al Señor, tu Dios, con todas tus fuerzas, con todo tu corazón y con toda tu alma, y a tu prójimo como a ti mismo". Este es el mandamiento mas grande.

La caridad es el mandamiento más grande. Amaras al Señor y amaras a tu prójimo. La caridad es el gran mandamiento del Maestro. Si solamente haces esto, dice el mismo San Juan, es suficiente. Cristo tanto quiere vernos practicar la caridad hacia el prójimo que El lo ha hecho su gran mandamiento, el mandamiento más grande de la nueva ley. Amaras al Señor tu Dios.

Y    el segundo se le parece. Amaras a tu prójimo como a ti mismo. Amaras no solamente a aquellos que te hacen el bien. No hacen lo mismo los paganos? Pero tú amaras a todos los hombres. "Ámense los unos a los otros como yo mismo les he amado", dice el Señor.

Y    como nos ha amado El? El nos ha amado con un amor inmenso, sin límite. Nos ha amado hasta dar su vida por nosotros, su corazón, su sangre hasta la última gota, y al final, nos ha dado su madre antes de morir. Nos ha dicho que no hay prueba más grande de amor que dar su vida por aquellos que uno ama, y él ha dado su vida por nosotros. El nos ha dado un signo autentico por el cual sus discípulos serán reconocidos: "Por esta serial reconocerán que ustedes son mis discípulos, si ustedes se aman los unos a los otros". Los primeros cristianos comprendieron muy bien este mandamiento del Maestro, ellos mismos asombraban a los paganos y estos decían de ellos: "Miren como se aman".

Tomado del libro: "Un Hombre de Dios", de María Sangiovanni.