Importancia de la Dirección Espiritual

P.EMILIANO"He aquí un escrito del Padre Emiliano que es fruto de muchos años de experiencia en la dirección espiritual".

Mayo 1993

En el evangelio según San Marcos (3.13-14), leemos que Jesús "llamó a los que él quiso" para una misión específica"... para estar con El, y para enviarlos a predicar con poder".

Acogiendo estas palabras del Señor y viviendo en el mundo, el Siervo de Cristo Vivo aspira a la perfección de la caridad y tiene como objetivo esencial su propia santificación.  De allí, su triple vocación:
1) La búsqueda de una relación personal con Jesús Sacramentado presente en la Eucaristía, en particular, en la adoración del Santísimo.
2) La evangelización, como testigo de Jesucristo Muerto y Resucitado.  Evangelización que trata de hacer a través de todos los medios a su alcance.
3) La transformación personal, cooperando en la construcción de una comunidad cristiana en la que cada uno aporta sus talentos y se siente integrado porque es reconocido, aceptado, escuchado, animado e interpelado. (Estatutos de C.S.C.V., Art. 15)

Hacer las obras de Dios

En nuestros esfuerzos apostólicos, no debemos primero tratar de hacer obras para Dios, sino más bien, debemos buscar hacer las obras de Dios.

En todo debemos tratar de discernir la voluntad de Dios y esforzarnos para ponerla en práctica.

Un día el Papa San Pío X reunido con varios cardenales le preguntó: "¿Cuál es la cosa más necesaria hoy día para la salvación de la sociedad?".

Uno le contestó: "Fundar escuelas católicas".  "No", dijo el Papa; "Aumentar el número de iglesias", dijo otro. "Tampoco". "Activar el reclutamiento sacerdotal", opinó otro.  "Tampoco eso es", replicó San Pío X.

"Lo más necesario en la actualidad", dijo el Papa, "es que en cada parroquia haya un grupo de seglares que sean verdaderos apóstoles".

Necesidad de dirección espiritual


Para nuestro crecimiento espiritual es de mucha importancia que tengamos todos de vez en cuando una dirección espiritual.

La confesión es muy importante pero no basta.  Hace falta de vez en cuando buscar un poco de dirección espirtual.  Con ese fin, cada comunidad local tratará de tener un sacerdote asesor, dicen nuestros Estatutos, en el Art. 2.2, quien se desempeñará como consejero espiritual. 

Acompañante espiritual


Cada miembro de la comunidad está invitado a escoger entre los hermanos o hermanas de la comunidad una persona con quien pueda dialogar más fácilmente y con esta persona, tratar de buscar un crecimiento mejor en su vida espiritual.

Yo sé que muchos lo hacen.  Incluso, en sus visitas en dirección espiritual, muchos me han informado de quién es su acompañante espiritual.  Pero tengo la impresión de que algunos todavía no han escogido a la persona que pueda ser su acompañante espiritual.  Conviene que sea una persona de la Comunidad.

Traten de hacerlo antes de la segunda venida del Señor.  La elección de un acompañante es libre y voluntaria, pero necesaria y obligatoria. (Estatutos 3.8.e)

Cuatro puntos que acostumbramos a revisar en la dirección espiritual

1) Ver si el alma se halla en la verdadera paz.  Si no, hay que buscar ayudarla a conseguir la paz, buscando con ella que tenga calma, recogimiento y confianza.

2) Animar al alma a tener un ideal cada día más alto, a no estar satisfecha con el progreso espiritual que ha realizado.

3) Averiguar cómo va su vida de oración, las dificultades con que tropieza y los resultados que obtiene.  Buscar a ver qué provecho saca de los sacramentos, de la vida litúrgica, de la adoración del Santísimo, del ejercicio de la presencia de Dios.

4) Revisar juntos su vida, de qué manera practica la renuncia, si por el odio al pecado o por amor a alguna virtud.

Un superior religioso acostumbraba pedir a sus súbditos cuando los recibía en dirección espiritual: "¿Qué vives?" en vez de pedirle: "¿Qué haces?".  Lo importante en la vida espiritual no es tanto lo que hacemos, sino lo que vivimos, pues "¿de qué le sirve al hombre ganar al mundo si viene a perder el alma?".

No hay receta en la vida de crecimiento espiritual

No hay recetas en nuestra vida de crecimiento Espiritual.  No hay más regla que amar y creer en la palabra de Jesús.  Nuestra esperanza no se apoya en nuestra capacidad de acción, sino en el amor de Jesús quien nos llama y llama al más pobre...

Una sola cosa nos pide el Señor: que reconozcamos la inmensa necesidad que tenemos de El y que tengamos confianza.

Reconocer esa inmensa necesidad me conservará en la humildad, pero la confianza que yo tenga me empujará hacia la audacia, pues no tenemos derecho a detenernos en el camino.  Hay que anunciar la Buena Nueva de Jesús.  Hay que ir en las situaciones más difíciles y en las más delicadas, tenemos que penetrar allí donde hay gente con odio, gente que sufre, pues es a ellos que hemos de anunciar primero el REINO DE LOS CIELOS.  No apoyándonos en nuestras pobres capacidades, sino porque tenemos confianza en que el Espíritu Santo mismo utilizará mi cara, mis ojos, mis manos, y El mismo utilizará el poder de mi palabra, de mi pobre palabra, para llegar hasta el corazón de la gente.  Jesús desea una sola cosa:

DARNOS A CADA UNO DE NOSOTROS ESE PODER DE LA PALABRA PARA HACER RENACER LA GENTE A LA VIDA DEL ESPIRITU SANTO Y LIBERARLA DE TODA ESCLAVITUD Y SANARLA PROFUNDAMENTE.

Necesidad de la oración

Toda criatura está llamada a la santidad.  Necesitamos ciertas condiciones básicas para entrar en la amistad con Jesús.

1) La Conversión.

2) La Oración.

No hay conversión sin oración. Y no hay oración sin conversión. 

La oración es el camino de la amistad con Jesús.


Santa Teresita decía que "Cristo nos espera en la oración como un amigo espera a un amigo".

La educación en la oración es la primera tarea en la evangelización.  El amor que ponemos en la oración no es necesariamente algo que se siente.  A veces el Espíritu Santo nos hace pasar por la consolación, y otras veces por la desolación.  El amor en la oración es UNA DETERMINACION EN EL FONDO DE MI SER DE HACER LO QUE DIOS QUIERE.  No se siente necesariamente como tampoco se siente la fe.

La calidad de mi oración no se verifica por introspección, sino en la vida.  Lo que me indica que estoy haciendo buena oración es la vida, específicamente la caridad fraterna, la paciencia cristiana en los problemas, en la adversidad.  Es también el desprendimiento.  La oración en sí es liberadora.  La oración no es la fe, pero hay una relación muy íntima entre las dos.  La oración siempre reaviva la fe.

Los problemas prácticos que tenemos con la oración son problemas de fe.  Tener tiempo para la oración es cuestión de preferencia.  Cuando tienes preferencia por una cosa, buscas la manera de hacerla.  La oración personal que hacemos cada día es prácticamente lo único que hacemos por fe, puramente por fe. Y el problema que más daño le hace a la oración es la falta de perdón.

La oración es insustituible

Cuando una persona ya no reza, no hay nada que decir...  La oración es insustituible.  Lo único que se le puede decir a una persona que ya no ora es que vuelva a orar.  Dejar la oración es romper la amistad con Jesús. 

Decían los Padres del Concilio Vaticano II: "Dios quiere entablar un diálogo amoroso con todo hombre y en esto consiste la mayor dignidad de la persona humana." (Gaudium et Spes, No.19).

Texto extraído del Libro: "El Padre Emiliano nos escribe" (por John Fleury), Págs. 59-62.